Recuerdos de Viaje por la Argentina del Siglo Pasado
U$D16

Destinos y viajeros
2009, Horacio A. Burbridge

Horacio A. Burbridge, desde muy joven, en los años de estudiante secundario, comenzó a recorrer el país según el programa que había imaginado. Voló por primera vez en 1947, cuando los aviones no tenían cabina presurizada y al cruzar la Cordillera era necesario proveer a cada pasajero de una máscara de oxígeno. También, cuando el peso del pasajero figuraba en el pasaje, en cuyo reverso, con letra chica, entre otras prohibiciones figuraba “arrojar cualquier objeto desde el avión en vuelo, por pequeño que sea”. Vivió la Ushuaia de 1950, por entonces hacía tres años que se había cerrado el presidio y era motivo de asombro que al recién llegado -pronto reconocido como forastero- sólo lo motivase el deseo de conocer. El viaje por Aeroposta entre Buenos Aires y Río Gallegos, con seis escalas, duraba doce horas y media. Su amor por el ferrocarril lo llevó a realizar un viaje un tanto insólito: la ida y vuelta a La Quiaca en el mismo tren. Algo más de cuatro días y medio de marcha. También completó el trayecto Buenos Aires–Esquel, cuando “La Trochita” servía como tren de línea. En 1962 recorrió 10.000 kilómetros por la Patagonia; el pavimento terminaba poco después de Bahía Blanca y tuvo que recurrir a la brújula, tras apartarse de la ruta y hacer camino al andar. Otro viaje que prometía un placentero navegar hacia Corrientes, en un viejo vapor impulsado por ruedas con paletas, pudo terminar en catástrofe al embestir un barco cargado con nafta. Estas y otras experiencias por una Argentina que el tiempo ha cambiado, se narran en las páginas del presente trabajo.